Sebastian Bassi: Ahora tenemos: Mesa de ayuda!

Nueva alternativa para hacer preguntas de temas técnicos


Si bien en Tecnicos-PC tenemos una lista muy útil con mas de 700 miembros, me gustaría probar este nuevo sistema basado en el exitoso sitio de preguntas de programación StackOverflow.
La página es:

www.mesadeayuda.org

Funciona de la misma manera: Uno hace una pregunta y otro (o varios) responden. Cada respuesta y ciertas acciones en el stio suman "puntos de reputación" que son una forma de reconocimiento a quienes participan.

Los esperamos en Mesa de ayuda.

Joaquin Sorianello: Enfriando el Infierno (o Cooler DIY)

En el trabajo tengo una laptop Toshiba L20-SP119, con un Celeron de 1.5GHz, medio viejita, que uso para laburar en plantas, programar plc y correr el Autocad (y alguna que otra aplicación para windows).
Funciona bastante bien, pero tiene un problema:
¡¡Se calienta como el mismísimo infierno!!

Si bien no te quemas al tocarla, es bastante incomodo, sobre todo cuando tengo que tipear.

Así que decidí poner manos a la obra y construir el "Definitive Cooling System"

¡Charaaan!

El monstruo sin la protección mecánica
Materiales Utilizados:
  • Ventilador de 80mm de una fuente ATX quemada
  • Caja de Ladrillitos Blocky que me regalaron para navidad de Officenet
  • Cinta para tapar los agujeros
  • Un Transformador de 12 voltios de corriente continua (tecnicamente: un transformador con rectificador...)
  • Un jefe permisivo que nos deje poner tamaña obra de arte en nuestro Box
El Monstruo con la proteción "Anti Dedos Curiosos"
El conjunto en toda su magnitud

Detalle del montaje del Ventilador, y la cinta (en este caso de papel) que tapa los agujeros

Gracias al nuevo ventilador, la máquina redujo su temperatura en un 40% (aproximado se queda corto)

Francisco Malbrán: La mirada inc[ó|o]moda

Convengamos que de las muchas partes de la anatomía humana, los ojos tienen características extremadamente particulares. O no convengamos: comencemos, simplemente, haciendo tal aseveración.

Por otro lado, resultará innegable que los ojos han sido (y probablemente seguirán siendo, pero esta sí sería una afirmación más arriesgada) recurridos protagónicos de la poesía, la literatura o particularmente la metáfora si se quiere, y del fantástico general del amor y otras yerbas: "fue amor a primera vista", "tenía una mirada tan profunda", "lo fulminó con la mirada", "los ojos le quemaban de furia". No es necesario apuntar la carencia de vuelo poético de los ejemplos aquí mencionados: como las fotografías en los catálogos de compras, estos son a nivel meramente ilustrativo, y definitivamente pueden no corresponderse con el producto en cuestión. Dejo a cargo de la imaginación del lector la tarea opcional de buscar ejemplos más o menos contundentes, pero sin detenerse en el afán de una "calidad" subyacente (también opcional).

Parece ser que la mirada, el ente que se hace presente ante el sentido de la vista, tiene facultades que van más allá de las primitivas animales que uno podría derivar jugando al rol del científico o del analista. Lo que en un primer momento dibujaba carcazas de pobre teoría en mi cabeza fue: desplazamiento y alimentación. Desplazarse de un lugar a otro evitando los peligros subyacentes. Discriminar elementos que podamos ingerir. Pero claro, en algún momento de la historia apareció la terrible consciencia y entonces el sentido de la mirada cambió (notesé que digo sentido y no dirección). Ahora parece que además de percibir, la mirada brinda algo. Da algo. De qué se trata, es difícil decir. Es difícil delimitar en realidad. Parece que fulmina. Parece que ama. Parece que avisa. Es decir, forma parte esencial de las relaciones entre los seres humanos, pero ya no sólo en el hecho instintivo de establecer un vínculo sexual con un compañero que a través de este sentido haya sido identificado como idóneo para tal fin (por supuesto, están todos los otros sentidos del ser humano y todos los otros sentidos del vínculo sexual, no lo niego, pero no es mi punto en este momento) sino también como primordial artilugio de comunicación...

De entre todas los características que la mirada ha tomado como suyas en estos tiempos, la que más me sorprende, interesa, y molesta, es que la mirada incomoda. Pensemos por un segundo en la notanrara necesidad del hombre de la simetría:
- el cuadro: "derecho"
- la alfombra: "acomodada" de manera tal que todos sus bordes quedan a igual distancia de las paredes.
- etc (si, hoy no es mi día imaginativo, aproveche, lector!)

La ironía comienza al establecer una conversación con otra persona. Resulta que en general, las personas tienen dos ojos, y nuestros propios dos ojos son incapaces de mirarlos al mismo tiempo. Tenemos que elegir uno... pero... cuál?! Parece simple decir "cualquiera", pero esa simetría imperiosa que nos caracteriza y por otro lado una necesidad de control típicamente nuestra también, nos pone en una situación sin solución. Elegís uno, no sabés qué hace el otro. Pero peor aún: ese otro te está mirando... Difícil es que haga algo demasiado imprevisible, pero cuesta aceptar la decisión. Así que en general, la incomodidad se basa en la alternancia de nuestra mirada. El esfuerzo mancomunado de dos ojos, prestando atención simuladamente concurrente y disimuladamente secuencial a los dos ojos de nuestro conversador. Notar que no cuesta mucho intercambiar "prestando atención" por "controlando" en esta última frase.

Supongamos que esto no fuera incomodidad suficiente. La incomodidad primera se sucede cuando se sostiene la mirada. Y ya desde el concepto de la lengua misma, nos damos cuenta de que semántica y físicamente parece que hay que hacer un esfuerzo para mirar a otra persona a los ojos durante un tiempo. Hay que sostener. Osea que hay algo que se está cayendo (parece que se cae la mirada, se lo piensa como un reflejo normal, pero realmente sería más tranquilizador que fuera una cuestión gravitatoria, nomás). Pero lo más "gracioso" es que si alguien logra sobreponerse a ese esfuerzo y sostiene la mirada con orgullo, intentando expresar interés, avasallar a esa gravedad inutil, sobrepasar ese instinto controlador inservible para estas situaciones; el segundo agente en cuestión, el mirado, se siente en una situación incómoda! Empieza a sentir que no puede desviar su propia mirada, porque existe algún tipo de contrato formal implícito del que todo el mundo se siente parte por lo menos una vez al día. Pero la situación se va extendiendo hasta que un límite insoportable choca contra nuestro paladar y mientras decimos algo utilizamos alguna excusa simple (pájaro en la ventana, brisa desde otra dirección, ruido llamativo, etc) o inventamos alguna si no hubiere disponible al momento (en gral, una necesidad no posponible: picazón, un pelo que molesta en la cara, sed, etc)

Supongo yo que la mirada tiene una otra cualidad, distinta a la del resto de nuestras acciones comunes y de hecho, factibles. Parece ser que la mirada va lenta, inconsciente, sinuosa y perenamente penetrando en los ulteriores del agente mirado, sin su permiso, y sin intención (quizás) del agente mirador. Abriendose paso a través de la máscara. Y claro, calculo que esto es lo que hace que ansiosa y desesperadamente busquemos una excusa para desviar la mirada. Vaya uno a saber qué se puede encontrar más adentro de uno mismo!

Sebastian Bassi: Apostatá


Apostatá
Cargado originalmente por pablodf
Por suerte no fui bautizado y no necesité apostatar. Pero para todos los que les interese el tema en el siguiente enlace hay instrucciones.

Activismo en Paraná: por qué y cómo renunciar a la Iglesia Católica (http://apostasiacolectiva.org/), si no te sentís representado por ella. Sosteniendo el cartel, Paola Raffetta.