Manuel Kaufmann (Humitos): Jupyter, no me vuelvas loco

Este es un post de mierda, pero que quizás te salve una par de horas en caso de que tengas el mismo problema: "jupyter intenta utilizar un binario de python que no existe más"

En algún momento de mi vida creé 2 virtual envs, uno con la versión de 2 de Python y otro con la 3 en los que instalé Jupyter. Luego de unos cuantos meses, borré esos dos virtual envs y volví a crear uno solo para python 3 en el que instalé Jupyer con pip.

mkvirtualenv -p python3 jupyter
pip install jupyter

Sin embargo, cuando ejecutaba jupyter notebook me daba un problema de que no encontraba el binario:

File "/home/humitos/.virtualenvs/j/lib/python3.4/site-packages/jupyter_client/manager.py", line 189, in _launch_kernel
  return launch_kernel(kernel_cmd, **kw)
File "/home/humitos/.virtualenvs/j/lib/python3.4/site-packages/jupyter_client/launcher.py", line 123, in launch_kernel
  proc = Popen(cmd, **kwargs)
File "/usr/lib/python3.4/subprocess.py", line 859, in __init__
  restore_signals, start_new_session)
File "/usr/lib/python3.4/subprocess.py", line 1457, in _execute_child
  raise child_exception_type(errno_num, err_msg)
FileNotFoundError: [Errno 2] No such file or directory: '/home/humitos/.virtualenvs/jupyter-py3/bin/python3'

Por algún motivo está buscando el binario de python3 en un entorno virtual llamado jupyter-py3 (creado hace varios meses y borrado hace unos momentos).

Luego de una tediosa búsqueda encontré un archivo (/home/humitos/.local/share/jupyter/kernels/python3/kernel.json) en una parte del caché de mi sistema con este contenido:

{
    "language": "python",
    "argv": [
    "/home/humitos/.virtualenvs/jupyter-py3/bin/python3",
    "-m",
    "ipykernel",
    "-f",
    "{connection_file}"
    ],
    "display_name": "Python 3"
}

¿Qué hice? Lo borré. Problema solucionado.

Manuel Kaufmann (Humitos): Entrevista: Fantásticas mentiras bailables

Durante la semana pasada estuve chateando un poco con "El Laucha". Un personaje mítico que conocí hace varios años atrás en un viaje de Rosario a Paraná, si mal no recuerdo. En ese entonces yo estaba con ganas de empezar a estudiar fotografía, y el flaco lo resumió en:

La fotografía es algo muy sencillo. Son tres cosas nomás: velocidad de obturación, diafragma y el ISO. El resto es ojo.

—El Laucha

Eso me quedó grabado durante mucho tiempo y finalmente le terminé dando la razón cuando estudié un poco más en serio fotografía. Me volví medio fanático de la Nikon D3000 que alcancé a comprar y me estudié todo. Bueh, esas tres cosas de técnica. Finalmente, lo que me faltaba era ojo porque de la cámara me sabía todos los trucos :(

Ese primer contacto con "El Laucha" por Facebook me hizo recordar toda esta historia y transportarme a Paraná y a las juntadas con mis amigos de circo por unos instantes. Finalmente, cuando coincidimos en tiempo pudimos chatear un poco más tranquilo e ir al grano. El motivo de la conversación: una entrevista desde un programa de radio llamado Fantásticas Mentiras Bailables donde yo debía contar un poco la historia de ser programador, circense y ahora estar viajando por latino américa. ¡Me encantó! Acepté enseguida por varias razones.

flyer.thumbnail.jpg

Flyer del día en el que salíamos al aire

  1. Iba a salir en un programa de Santa Fe, Argentina y nunca había sucedido eso.
  2. Si bien no había tenido la oportunidad de escuchar el programa con anterioridad, había escuchado hablar muy bien de él.
  3. Quería volver a charlar, aunque sea unos 10 minutos con mis amigos de esos pagos.
  4. No creo tener derecho a "decir que no" a una entrevista si alguien está interesado en lo que hacemos.

Coordinamos todo inmediatamente, a los pocos días hicimos una prueba por Skype, nos quedamos sorprendido de la buena calidad y dijimos: "Dale pa' delante que esto sale muy bien". Unos pocos días después de la prueba, intercambiamos algunas palabras más por chat y finalmente, la entrevista:

Espero que si te habías quedado con las ganas de escuchar esta entrevista, ahora lo puedas hacer. Y si no sabías nada, te estés enterando y la disfrutes. Creo que la única persona interesada en su momento fue Juanjo, y yo le prometí que la iba a subir. Aquí está.

Manuel Kaufmann (Humitos): Entrevista: Fantásticas mentiras bailables

Durante la semana pasada estuve chateando un poco con "El Laucha". Un personaje mítico que conocí hace varios años atrás en un viaje de Rosario a Paraná, si mal no recuerdo. En ese entonces yo estaba con ganas de empezar a estudiar fotografía, y el flaco lo resumió en:

La fotografía es algo muy sencillo. Son tres cosas nomás: velocidad de obturación, diafragma y el ISO. El resto es ojo.

—El Laucha

Eso me quedó grabado durante mucho tiempo y finalmente le terminé dando la razón cuando estudié un poco más en serio fotografía. Me volví medio fanático de la Nikon D3000 que alcancé a comprar y me estudié todo. Bueh, esas tres cosas de técnica. Finalmente, lo que me faltaba era ojo porque de la cámara me sabía todos los trucos :(

Ese primer contacto con "El Laucha" por Facebook me hizo recordar toda esta historia y transportarme a Paraná y a las juntadas con mis amigos de circo por unos instantes. Finalmente, cuando coincidimos en tiempo pudimos chatear un poco más tranquilo e ir al grano. El motivo de la conversación: una entrevista desde un programa de radio llamado Fantásticas Mentiras Bailables donde yo debía contar un poco la historia de ser programador, circense y ahora estar viajando por latino américa. ¡Me encantó! Acepté enseguida por varias razones.

flyer.thumbnail.jpg

Flyer del día en el que salíamos al aire

  1. Iba a salir en un programa de Santa Fe, Argentina y nunca había sucedido eso.
  2. Si bien no había tenido la oportunidad de escuchar el programa con anterioridad, había escuchado hablar muy bien de él.
  3. Quería volver a charlar, aunque sea unos 10 minutos con mis amigos de esos pagos.
  4. No creo tener derecho a "decir que no" a una entrevista si alguien está interesado en lo que hacemos.

Coordinamos todo inmediatamente, a los pocos días hicimos una prueba por Skype, nos quedamos sorprendido de la buena calidad y dijimos: "Dale pa' delante que esto sale muy bien". Unos pocos días después de la prueba, intercambiamos algunas palabras más por chat y finalmente, la entrevista:

System Message: ERROR/3 (<string>, line 49)

Unknown directive type "template".

.. template:: bootstrap3/audio
   :src: entrevista-manuel-kaufmann_fantasticas-mentiras-bailables.mp3

Espero que si te habías quedado con las ganas de escuchar esta entrevista, ahora lo puedas hacer. Y si no sabías nada, te estés enterando y la disfrutes. Creo que la única persona interesada en su momento fue Juanjo, y yo le prometí que la iba a subir. Aquí está.

Juanjo Conti: Diario de vacaciones 2016, días 4 y 5

En casa cuando Ceci me pide un té, camino a la cocina y se lo preparo. Si no salimos en todo el día, puede llegar a pedirme unos 10/15 tés.

Al vije trajimos una caja de té La Virginia pero omitimos la pava eléctrica, por lo que cada vez que quiere un té (como dije, consume mucho) tengo que caminar unos trecientos metros hasta uno de los bares, pedir una taza con agua caliente y dos sobrecitos de azúcar y caminar de regreso los trecientos metros (n los que siempre vuelco entre uno y dos centímetros de agua y me quemo los dedos).

Hay básicamente tres lugares de dónde puedo obtener agua caliente: el comedor, un bar junto a la pileta y el Sport Bar. Cecilia ya determinó que cuando le hago un té de alguno de los dos primeros lugares el té sale "con gusto a café", por lo que me pide que vaya al Sport Bar, que de los tres es el lugar más cerca pero tiene el problema de que el aire acondicionado está al mango y hace un frío de cagarse por lo que tengo que llevarme abrigo para entrar. Osea que el ritual diario que ejecuto (por ser piadosos, digamos diez veces por día) es: bajar la escalera (estamos en el piso uno), caminar tres cuadras (de hotel) con el buzo en la espalda bajo el sol calsinante, ponerme el buzo, entrar a la Siberia, pedir "una taza con agua caliente y dos sobrecitos de azúcar", salir, apoyar la taza en una mesa, sacarme el buzo, volver a caminar las tres cuadras haciendo equilibrio (¿ya les dije que hasta ahora siempre pero siempre me quemé?), subir las escaleras, sacar la llave del bolsillo, apoyar la taza, girar la llave, empujar con la cola la puerta (que se cierra sola), estirarme para agarrar la taza, entrar, apoyarla en la mesita de luz y preparar el té.

Libros

Hasta ayer pensaba que me había traído muchos libros al pedo, pero resultó que surgió tiempo para lectura y en un día lei la novelita "Que de lejos parecn moscas" de Kike Ferrari y ahora me estoy etreteniendo con un libro sobre el cometa Halley de Isaac Asimov.

Comida

Ceci estaba medio mal del estómago por lo que quiso comer lo que come cuando está así en Argentina: arroz blanco super hervido y bife de pollo a la plancha. El problema es que en los all-inclusive, si bien es verdad que abunda la comida, la comida que abunda no es la más sana del mundo (creo que ya comenté que en ese aspecto de la hotelería vamos para atrás por que no tomamos alcohol ni comemos a reventar). El problema entonces era conseguir "el plato prometido".

Llegué al comedor y manotié una porción de pizza para ir comiendo durante el operativo (muy buena la masa). El arroz que se ofrece en el bufete está hervido con aceite por lo que está descartado. Le pregunté a uno de los cocineros y me ofreció "arroz de suhi", que está hervido solo en agua pero tampoco tiene sal. Good enough. Agregué al plato unas rodajas de lo que parecía pechuga de pollo asada.

Caminé con mi plato hasta el Sport Bar, donde recordaba haber visto un horno microondas (en el comedor no tenían) pero cuando entré no estaba. Pregunté y me dijeron que se había roto. Le pregunté a la moza si había alguno en otro lugar y nuevamente negativa. Cuando me estaba yendo abatido me chista y me hace señas para que vuelva. "Andá al Mama Juana y pedí que te lo calienten en el horno", me dijo. "Pero no le digas que yo te dije", me advirtió".

Fotos

Hoy fui a buscar las fotos que nos sacamos en Isla Saona. No sirvo para modelo, cuando tenía que poner cara sexy me reía: https://www.facebook.com/juanjoconti/media_set?set=a.10208878743476733.1073741882.1559082191

Juanjo Conti: Diario de vacaciones 2016, día 3

Si ayer me levanté temprano, hoy me levanté una hora antes. Todavía era oscuro. Quise prepararnos un desayuno y algo para llevar pero el comedor habría recién a las seis. Por suerte el Sport Bar estaba abierto y conseguí dos tés.

A las seis salimos de la habitación y preparamos un tupper lleno de sanguches mientras nos tomábamos una chocolatada. Mi idea para el post de este día era escribirlo "en vivo", por eso cargué la netbook en la mochila.

No lo hice. Apenas subimos a la camioneta que nos llevaría a Santo Domingo quedé mosca. Antes de dormirme, vi subir a dos chicas que (oh casualidad) también viven en Santa Fe, fonoaudiólogas ellas (este dato es importante al final del post).

Santo Domingo

Visitamos principalmente la parte colonial de la ciudad, "la casa de Colón", "la casa de los gobernadores", una catdral que ya no era catedral (con muchas tumbas) y una catedral que sigue siendo catedral (con menos tumbas, pero más importantes (?): cuenta con la de Bolivar, el antepasado (el primero en llegar a América) del libertador).

Al medio día comimos en el hotel Barceló de la ciudad (agrego a mi lista de comidas selectas del viaje al "arroz con leche con canela").

Por la tarde pasamos por el faro de Colón (este puede no ser el nombre exacto), donde están sus restos, y por el parque nacional (nos aclararon que ya no es más válida esta denominación porque no es lo suficientemente grande, pero no recuerdo la denominación actual) Los tres ojos (?), que son 4 ojos de agua (tres bajo tierra). Acá nos pegaron una currada de 5 dólares divertida: cuando estábamos bajando el guía nos dice que el cuarto lago no se suele visitar porque lleva "mucho tiempo", "hay que cruzar en un barquito", pero ya que nuestro grupo es pequeño vamos a hacerlo. "El barquito tiene un costo de un dólar por persona que yo ya pagué mas lo que me quieran dejar de propina". El barquito era una balsa en la que hicimos cien metros :)

Vacaciones

A la vuelta me volvi a quedar dormido (me dolía un poco la cabeza así que me tomé un Tafirol que me funcionó muy bien (basicamento el único medicamento que uso es Novogeniol y ultimamente no se consigue más). Cuando me desperté charlamos con las fonoaudiólogas y cuando saltó el dato de que era programador, ocurrió lo que suele ocurrir: "tenemos una idea para hacer una aplicación". Las chicas trabajan con niños con parálisis cerebral y las aplicaciones que describían se mapeaban automáticamente en mi mente en juegos sencillos que podría crear usando la librería PyGame. Les dije que iba a pensar en sus aplicaciones, pero lo que en realidad quería hacer era tener un par de horas libres en lobby del hotel para bajar la librería y programar una pruea de concepto.

Fotos: https://www.facebook.com/juanjoconti/media_set?set=a.10208876290375407.1073741881.1559082191&type=3&uploaded=55

PS: Saludos para Hernán, el único lector que se tiene esta serie.

Juanjo Conti: Diario de vacaciones 2016, día 2

Cuando sonó el despertador esta mañana tuv ganas de tirarlo contra la pared. Todavía tenía sueño por la noche no dormida en el avión y me costó un poco arrancar, pero unos minutos más tarde estaba intntando sacarle una foto al sol que amanecía sobre el mar y preparando el desayuno.

Isla Saona

Desayunamos tranqui (leche con chocola, té, una media luna, pan con manteca) y ejecutamos una de nuestras prácticas típicas en estos hoteles: usar elementos del desayuno para preparar un almuerzo. Preparamos un tupper con sanguches de jamón y queso para comer al mediodía.

A las 7:15 tomamos una traffic a Bayahibe y una vez en la costa, una lancha a Isla Saona. Mientras esperábmos, muchos vendedores se acercaban ofreciendo sombreros, bolsos, habanos y CDs truchos de música. Uso mochila, no fumo y no tengo pasa CDs, pero me venía bien un gorrito para reemplazar el de "super soja" que tengo. Me ofertaron uno a diez dólares, lo cual me pareció muy caro y luego de regatear llegamos a un acurdo de cinco.

Cinco. Como los minutos que pasaron desde qu la lancha arrancó a toda velocidad rebotando contra el agua hasta que la nueva gorra se me salió volando. Por suerte, quien manejaba fue tan amable de pegar la vuelta y la buscamos.

Antes de llegar a la isla, paramos en lo que es una espcie de pileta natural en el medio del mar: varios metros cuadrados de arena acumulada que hace que el agua te llegue a la cintura. Se ecuentran algunas estrellas marinas con las que la gente se saca las fotos más ridículas.

La isla es la más grande del país, tiene muchas playas y el color de agua y las palmeras típicas del Caribe. Aprovechamos para estar en el agua, tomar sol y sacar fotos. Había un fotógrafo de esos que te sacan fotos mejores que las que puede sacar uno y luego te las vende impresas por el precio de un hígado. Pero las fotos impresas se arrugan y llegamos a un arregla por el total de las fotos en las que aparecíamos nosotros.

La vuelta fue mucho más tranquila, en catamarán, escuchando música, tomando solo y tomando algo.

Cañaverales

De camino a Isla Saona, a los costados de la ruta se veían cañaverales como en Argentina se ve soja. Está bueno porque se puede ver la caña de azúcar en todos sus estadíos. La mayoría del trabajo es manual y durante las horas de sol. De las siete de la mañana a las cuatro de la tarde. Los trabajadores ganan el equivalente a 270 dólares.

Comida

Agrego a mi liste de comidas preferidas del buffet el arroz con salsa de lenteja y los postres, que omití en el post anterior. Todo lo que tenga cacao ya tiene una garantía.

Diversión

Ahora hay un circo en el hotel. Lo miro de reojo por que yo me entretengo más viendo como usar el servicio de Internet gratuido para dos dispotivos por habitación con los dos celulares y la netbook :) Estos posts son escritos con vim en una terminal.

Juanjo Conti: Diario de vacaciones, día 1

Ayer manejé cinco horas de Santa Fe a Córdoba (viajamos por COPA) y antes de que se haga de noche estamos en la casa de los primos de Ceci. Nos recibieron con la buena onda de siempre y fuimos a guardar el auto a una nochera del centro. No pudo confirmarlo, pero creo que salió más barato que cuando hicimos lo mismo hace dos años. El precio de la cochera por 15 días fue de $ 750. Una bicoca.

Casi primera clase

Antes de cenar nos acordamos de hacer el web checkin. Primero me pareció que no podía cambiar los asientos que me había seleccionado sin consular la operadora (ya estábamos enojándonos), pero luego pudimos. Justo había dos asientos juntos en la fila 6 (la segunda de la clase turista), por lo que logramos nuestro objetivo de sentarse lo más adelante posile, ya que a) pegamos menos el aire (requicito de Ceci que le hace mal el aire) y b) vibra menos el avión (requisito mío que soy muy cagón).

Luego rompimos una de nuestras reglas/rituales de viaje: comer liviano. Fuimos al Club de la Milanesa, donde nos sirvieron una milanesa del tamaño de una pizza grande.

Mi método para evitar el miedo a volar

La primer vez que viajé en avión se murió un tipo abordo. La segunda, el avión no salió hasta el otro día por que le fallaba una batería. La tercera, no me acurdo. Y la cuarta, despegamos con vientos, truenos, refusilos y cetellas. Tengo razones para no sentirme del todo cómodo.

Para esta vez, decidí hacer algo al respecto. Busqué en Google "cómo evitar el miedo a volar en avión" y por supuesto salieron miles de resultados. Diez pasos, tres paos, siente pasos. Todas, absolutamente todas las páginas, ponían como primer paso informarse. Esto va desde estadísticas sobre cuán seguro es volar en avión (mucho) hasta física de aeronaves.

Por mi parte, probé un método propio que dio muy buenos resultados: me calcé los audiculares, puse un audioook a todo volumen y traté de concentrarme en la historia hasta que el avión esté estable.

Estoy "leyendo" Bajo la misma estrella, de John Green.

Por suerte en los dos vuelos casi no hubo turbulencia.

Punta Cana

A la 8 de la mañana, hora local, llegamos a PUJ. Primer aeropuerto que piso con WiFi gratis de verdad. Primer aeropuerto en el que luego de retirar el equipaje, controlan que te lleves las valijas que dicen tus tickets.

El trasporte terrestre era Jumbo Tours y a pesar de que habíamos contratado el servicio regular, viajamos solos.

Llegamos al Riu Bambu antes de las 12. Nos informaron que el chekin era recién a las 15, así que dejamos los bolsos y fuimos a comer algo.

A la tarde temprano nos fuimos al mar. Todos estos hoteles tienen pielas pero nunca las usamos.

All inclusive

En la cena, la típica de argentino muerto de hambre: probamos TODO. Lo mejor, la pata de cerdo asada y los tomates (muy ricos).

Juanjo Conti: Nikola on the go

Bueno, creo que tengo listo un sistema que me permitirá usar nikola desde mi notebook de viaje.

Después de dedicarle bastante tiempo a instalarlo sin éxito, opté por instalrlo en el servidor que sirve este blog, subir los posts nuevos via git y conectarme por ssh para compilar y publicar :)

Esperemos que funcione!

De paso, también activé dos recetas de IFTT para postear en Facebook y Twitter cada vez que hay un post nuevo.

Facundo Batista: Vacaciones en Colombia


El principio del año estuvo marcado por el viaje más largo que hice (a excepción de cuando hice el Master en Italia, a principio de siglo), y seguramente las vacaciones más largas que nos tomamos en familia: fuimos a Colombia.

Aprovechamos Enero porque los chicos están de vacaciones en la escuela, y cómo el trabajo de Moni en el Hospital Tornú también está relacionado con las escuelas, era la época ideal. Por mi parte, me tomé sólo dos semanas de vacaciones y trabajé el resto.

Estuvimos unos días en Santa Marta, unos días en Cartagena, y luego volvimos a Santa Marta (esta última etapa es la que yo trabajé de lunes a viernes, mientras que la familia seguía de "vacaciones" :p).

Paseando por Cartagena

Obviamente no voy a relatar día por día las vacaciones, pero sí voy a comentar algunas impresiones de Colombia en general, o las ciudades, o de los paseos.

Una de las cosas que más le tenía "miedo" era el viaje en sí. Es que para llegar a Santa Marta nos teníamos que tomar tres aviones (en la ida las escalan fueron San Pablo y Bogotá, a la vuelta fueron Bogotá y Lima), y entre los vuelos y las esperas intermedias fue mucho tiempo. Mi "miedo" era en función de los pequeños, de cuanto se iban a bancar todo el baile y cuanto nos iban a complicar la existencia a Moni y a mi :).

Peques en la pile

La verdad, se portaron genial. Estaban excitados por la movida, pero no tanto como para descontrolarse. En los aeropuertos se portaron muy bien, y arriba de los aviones también :). Durmieron bastante, teniendo en cuenta que a la ida viajamos de día. Incluso, Malena se quedó dormida al toque de subirse al primer avión, y se despertó cuando ya había aterrizado... se desperezó y preguntó "¿Ya subió el avión?". Muy gracioso.

Al llegar a Colombia, la primera impresión fue sobre como manejan. El taxista que nos llevó del aeropuerto al primer departamento que habíamos alquilado iba muy rápido, tomando las curvas cerradas, tocando bocina por doquier, y en general con una forma de manejo peligrosa. Con el transcurso de los días nos fuimos dando cuenta que es la forma normal de manejar de los colombianos, al menos en Santa Marta y en Cartagena. Es raro que los taxis tengan cinturón de seguridad. Y las bocinas son insoportables, incluso cuando uno va caminando por la calle. Están todo el tiempo tocando bocina, ¡todo el tiempo!

Familia en la playa

Con los taxis nos dimos cuenta también que la economía es bastante informal: no tienen reloj, sino que hay que preguntar (negociar) antes de subirte cuanto va a salir el viaje en función de a donde uno va. Incluso nos ha pasado que a mitad del viaje nos quisieron cambiar el monto pactado :/. Pero no sólo en los taxis se ve la ausencia de precios regulados: excepto en los supermercados grandes, las cosas no tienen nunca precio, todo hay que preguntarlo, negociarlo, y jugarte a que no te hayan visto demasiado la cara de extranjero.

A nivel dinero, el cambio era alrededor de 1000 pesos colombianos igual a 4.50 argentinos. Más allá que las cosas estaban un poco más baratas que en casa, te manejás con números grandes (algo a lo que mi generación no está acostumbrada, teniendo el Peso desde principio de los noventa). Una buena: en todos lados tienen los postnet inalámbricos, y se puede pagar con tarjeta. Una mala: redondean para arriba, como en Argentina (o sea, gastaste 17380 pesos y te cobran 17400, o 17500...). Lo que me llamó mucho la atención es que conviven monedas distintas para la misma denominación, tuve en mis manos dos monedas válidas pero totalmente distintas de $200.

Hicimos un castillo de arena :)

Otra cosa que aprendimos al pasear en taxi, micro, o caminando, es cómo es el esquema de direcciones. Se basan en "carreras" (que son las calles paralelas a la costa) y "calles" que son las perpendiculares. Eso es simple, el resto es un bardo. Es que claro, las calles no tienen un trazado cuadriculado perfecto, entonces empezás con esquinas como carrera 1A y calle 7B, y cosas así. Por otro lado, se guían mucho por los nombres de los edificios (todos tienen nombre!), y al taxista quizás le das la esquina exacta y no se ubican, pero le mencionás el nombre del edificio y saben al toque a donde ir.

Un detalle de color: en el centro histórico de Cartagena (el "casco viejo", lo que está dentro de la muralla original, digamos) cada cuadra tiene su nombre. O sea, uno va caminando por una calle, y en cada esquina, aunque uno siga derecho, cambia el nombre :)

Cartagena de Indias

Cuando planeamos las vacaciones, una de los puntos críticos que decidimos fue no ir a "hoteles". Queríamos, al menos, que sean apart-hotel, para tener la comodidad de tener cocina, heladera, etc, de manera de poder hacer comida piola para los chicos (ni comer porquerías ni tener que salir a comer todos los días afuera) o prepararles el desayuno y la merienda, etc. Finalmente, optamos por alquilar departamentos vía Airbnb y TripAdvisor.

Ambos servicios son similares. Usamos ambos, sólo en función de los lugares que queríamos alquilar y las fechas que estaban disponibles (no fue trivial coordinar el alquiler de los tres lugares y las fechas de los aviones, que ya los teníamos de antes). Si tengo que destacar una ventaja de uno sobre el otro es que Airbnb te manda un SMS cada vez que el locador te contesta un mensaje, lo cual está piola porque lo más probable es que uno, en el viaje, esté sin internet, y justamente tratando de coordinar a qué hora se llega, quien te da las llaves del lugar, etc.

Y la verdad es que alquilar un departamento es muuuuucho más ventajoso que un apart hotel. O sea, es una casa, no un lugar "temporario", las instalaciones son distintas. Un ejemplo sencillo: tenés lavarropas (no en todos lados, OK, pero si el departamento está más o menos bien puesto, sí). Y termina resultando más barato.

Hicimos galletitas

Lo que vimos que todos tienen es ventiladores y aire acondicionado (y eso que la electricidad es bastante cara), pero evidentemente son necesarios en función del calor intenso. Como ejemplo, vale que nosotros usamos aire acondicionado casi todos los días, ¡y estábamos en invierno! Y eso que no nos gusta demasiado el tema del aire, eh. Es más, yo terminé confirmando que prefiero otras soluciones. Es que al final estábamos todo el tiempo apagando y prendiendo el aire, a veces terminábamos con mucho calor, a veces terminábamos con dolor de garganta por el frío, etc.

Un detalle con respecto a eso de que estábamos en invierno: nos comentaron que allá le dicen "invierno" a los días que llueve, y "verano" al resto de los días. Claro, por la latitud en que se encuentran, tienen un clima parecido todo el año. Por otro lado, el clima les estuvo cambiando los últimos años. El fenómeno de El Niño les pegó fuerte, y están sufriendo sequía tras sequía. Ríos enteros que ya casi no existen. Y en Santa Marta no llovía desde hace cuatro meses! Mientras estuvimos nosotros, un día se nubló bastante, ¡nada más!

Atardecer

El lado positivo es que pudimos disfrutar todos los días. Fuimos muchísimas veces a la playa, como imaginarán, y los cuatro la pasamos bárbaro jugando en el mar y la arena. Además de ir a la playa que teníamos cerca hicimos excursiones a playas lejanas, paseamos varias veces por el Parque Nacional Tayrona (fuimos a Bahía Concha a hacer playa, a Playa del Muerto (o Playa Cristal), donde también hicimos "careteo" (te llevan flotando boca abajo, con un snorkel, mirando los corales y miles de peces de colores), a Playa Blanca, en Santa Marta, y varios lugares más. A nivel excursiones y paseos también fuimos al Museo del Oro de Cartagena, a recorrer el Castillo de San Felipe, y recorrimos en general las ciudades por todos lados :)

Un punto aparte fue como se portaron los niños con el agua. Empezaron bastante tímidos (tanto en el mar como en la pileta que disfrutamos en nuestra segunda estadía en Santa Marta), pero se fueron soltando. Al final, Malena y Felipe se metían hasta el cuello en el mar (siempre con Moni o conmigo al lado), y en la pileta Malena iba sola por todos lados con los bracitos inflables, y Felipe nadaba solo, sin hacer pie, de un lado para el otro.

Familia en la pileta

Unas vacaciones inolvidables, que disfrutamos tantísimo, pero que también cerramos con ganas de volver a casa, que extrañamos bastante :)

Todas las fotos (que son en parte las culpables de que tardara tanto en publicar este post, ya que estuvimos semanas filtrándolas y eligiéndolas), acá.